Complejo Arqueológico ex Aura, señales en los caminos del desierto

A tan sólo 15 kilómetros de Huara, en tránsito por la ruta Panamericana hacia el norte, la presencia de distintos cerros y yacimientos de ex salitreras, hacen impensable que entre estos se encuentre un tesoro escondido que nos habla de señales de otros tiempos.
Así es el Complejo Arqueológico ex Aura, una secuencia de cerros que anidan expresiones de los pueblos originarios de este territorio, relatando -quizás- una historia para dar significado a la vida y el tránsito en el desierto.
Para Oscar Varela, conocedor del patrimonio arqueológico de la región, este sitio tiene una particularidad especial.
“Este complejo que reúne diversos geoglifos, aparentemente, tenían la misión de indicar lo que se venía más adelante en el camino. Sin duda, muchos de éstos tuvieron un fin utilitario, como las actuales señales de tránsito, para indicar que en el área había agua y refugio para los animales”.
Es así que en esta cadena de cerros se aprecian diversos geoglifos elaborados con la técnica de despeje de la tierra y acumulación de piedras, para dar forma a estas expresiones. Entre ellas, destaca la presencia de chamanes, una media chacana, llamas, aves, flecha, felinos, lagarto y figuras geométricas como un círculo.
Sin embargo, las figuras más icónicas se encuentran en la ladera y cúspide del Cerro Rosita, donde se observa un gran sol con rayos con puntas perfectas en forma de corona -conocido como el “Sol de Aura”-, junto a un lagarto y una figura de forma serpenteante, que puede representar un curso de agua o un reptil.
Para Varela, es importante entender que uno de los métodos que tenían los pueblos para trasladarse y ubicarse en estos lugares tan desolados, eran las cumbres de los cerros. “Entonces, era una muy buena forma de desplazarse y llegar a diferentes puntos, ya que en esa época no había mapas ni caminos. Además, estos geoglifos podían indicar lo que se hallaba en los alrededores, en el tránsito que desarrollaban los pueblos originarios a lo largo y ancho del territorio”.
Conservación
Si bien, actualmente, los geoglifos del Complejo Arqueológico ex Aura cuentan con una protección casi natural, producto de la presencia de piedras y la explotación de calicheras; a juicio de Varela, resulta necesario no sólo proteger el sitio, sino conservarlo en su plenitud.
“Se puede observar que varios de estos cerros que forman el complejo presentan surcos de motos o vehículos 4×4. En el caso del Cerro Rosita se aprecia que el borde inferior fue explotado como calichera, por lo que felizmente las figuras se salvaron de ser destruidas, porque no es fácil subir a los cerros ya que están rodeados de piedras”.
No obstante, para Varela la gran abundancia de vehículos todo terreno produce un riesgo enorme en la conservación de los geoglifos, “lo que hace que sea tan difícil protegerlos, ya que la gente no obedece a las normativas e instrucciones que se tratan de instaurar para que no haya destrucción. Muchas veces los geoglifos se salvan porque los accesos a estos lugares son difíciles”.
Es por ello que plantea que uno de los métodos para conservar sitios como el Complejo Arqueológico ex Aura, además de la protección casi natural del lugar, es generar “un sistema de resguardo, empleando troncos de Tamarugo, para determinar una línea de no traspaso al lugar, con el fin de protegerlos y conservarlos”.
Como iquiqueño y conocedor de la importancia del Arte Rupestre en nuestra región, para Oscar Varela es necesario que las nuevas generaciones sean conscientes de la protección del patrimonio de Tarapacá.
“Los que somos amantes de la naturaleza, esperamos que la gente aprenda a respetar y admirarse de cómo puede desarrollarse la vida en lugares tan inhóspitos como este desierto, que es el más seco del mundo; y que nos demuestra que hubo civilizaciones tan antiguas que habitaron este territorio, domesticándolo. Es nuestro deber conocer nuestro patrimonio y protegerlo”.
Sin duda, el Complejo Arqueológico ex Aura invita a cada espectador a conocer una historia única, vivencias y señales con que hombres y mujeres de otros tiempos buscaron comunicar, desde su propia cosmovisión, sucesos y experiencias de lo cotidiano.
Desde lejos, al pie de la carretera, los geoglifos del complejo ex Aura y, en especial del Cerro Rosita, continúan observantes e incólumes, a veces transfigurándose con el propio color de los cerros; y ocultándose para erigirse como un tesoro patrimonial sempiterno de Tarapacá.
La realización de este proyecto ha sido posible a través del financiamiento del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Ministerio Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de Tarapacá.



