Opinión

Un nuevo primero de mayo: Desafíos para Chile y Tarapacá

Marcela Tapia Ladino

Conmemoramos un nuevo primero de mayo, fecha en la que recordamos el lugar de las luchas sociales en el mejoramiento de las condiciones laborales y de vida de la/os trabajadora/es en todo el mundo.

Este día nos invita a hacer una revisión crítica de los avances, los desafíos y anhelos de quienes laboran por conseguir una vida mejor, en especial las mujeres trabajadoras que cada día se enfrentan a los retos de la conciliación. En este contexto uno de los principales desafíos se relaciona con superar el impacto de la pandemia en el mercado laboral y en las condiciones de trabajo, que sabemos, afectó al empleo y las condiciones en las que realizamos nuestras labores.

Según un estudio de CIPER la pandemia provocó una pérdida masiva de empleos y de ingresos laborales e impactó en los niveles y tasas de pobreza de una manera de la que no teníamos registro. De hecho, de acuerdo con datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) “la tasa de pobreza en Chile aumentó de 8,6% en 2017 a 10,8% en 2020, lo que implica que 540 mil personas cayeron por debajo de la línea de la pobreza por la crisis económica y sanitaria”[1].

Un rasgo de esta coyuntura fue la pérdida de empleos que provocó la salida masiva de personas de la fuerza de trabajo, especialmente de 900 mil mujeres el primer trimestre de 2020[2]. Hasta mayo de 2023 no se han recuperado las cifras de prepandemia, de hecho, faltan cerca de 148 mil mujeres que vuelvan al mercado laboral[3]. A lo anterior, se suma un fuerte aumento de personas inactivas (extras) por razones familiares permanentes, es decir, que debieron quedarse a cuidar a hijos o adultos mayores, en más de 300 mil. Este grupo tiene la particularidad de ser, casi en su totalidad, mujeres. Además, según la misma fuente, “la crisis económica-sanitaria incrementó la inactividad de mujeres por razones familiares de 1,3 millones a 1,6 millones”[4].

En síntesis, la pandemia no sólo afectó de manera desigual a hombres y mujeres trabajadores, sino que además implicó un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral femenina según Informes de la CEPAL[5].

Al mirar lo que pasó en Tarapacá constatamos que se perdieron 20 mil puestos de mujeres ocupadas, lo que supuso un retroceso en una década en cuanto a participación de mujeres en el mercado laboral regional.

Peor aún, a esta situación se agregó un aumento de la carga de trabajo no remunerado de miles de mujeres, en especial, por la necesidad de generar recursos a través de microemprendimientos -por la pérdida de empleo-; y la continuidad de las tareas domésticas y de cuidado de hijo/as y adulto/as mayores.

Las lecciones de la pandemia llevaron a poner sobre la mesa aspiraciones largamente acariciadas por la/os trabajadores. El camino es desafiante y tenemos medidas concretas y otras en curso, de la mano del Gobierno del Presidente Boric, entre ellos, podemos mencionar: el avance en el Programa Chile cuida, que busca contribuir a que las personas en situación de dependencia funcional moderada o severa mejoren sus condiciones básicas, así como reconocer la labor de quienes los cuidan, casi siempre mujeres.

Otra medida, en materia de conciliación laboral, es la ley de las 40 horas, que busca reducir la extensión de la jornada de trabajo para permitir a la/os trabajadore/as más tiempo en familia y de esparcimiento. Y recientemente, con el respaldo del gobierno, la Ley Karin que entrará en vigencia en agosto próximo y que propicia espacios libres de violencias, maltratos y acoso en el espacio laboral.

Por tanto, en esta nueva conmemoración del Día Internacional del Trabajador y la Trabajadora, nos interpela a profundizar y consolidar estas políticas y ser conscientes de la especificidad que significa ser mujer, trabajadora, migrante, joven, adulta mayor, de pueblo originario y de región extrema.

Quienes asuman los liderazgos en los próximos comicios se enfrentan a estos retos, no sólo declarando intenciones y promesas electorales, sino encarnando estas realidades y siendo consecuentes con las aspiraciones de la/os trabajadora/es de Tarapacá.

[1]https://www.ciperchile.cl/2021/11/12/empleo-en-chile-antes-durante-y-despues-de-la-pandemia/#:~:text=La%20p%C3%A9rdida%20masiva%20de%20empleos,fuerza%20de%20trabajo%20durante%202020.

[2] https://www.df.cl/economia-y-politica/macro/participacion-laboral-femenina-aun-no-se-recupera-de-la-pandemia-y-falta

[3] https://www.df.cl/economia-y-politica/macro/participacion-laboral-femenina-aun-no-se-recupera-de-la-pandemia-y-falta

[4]https://www.ciperchile.cl/2021/11/12/empleo-en-chile-antes-durante-y-despues-de-la-pandemia/#:~:text=La%20p%C3%A9rdida%20masiva%20de%20empleos,fuerza%20de%20trabajo%20durante%202020.

[5] https://www.cepal.org/es/comunicados/la-pandemia-covid-19-genero-un-retroceso-mas-decada-niveles-participacion-laboral

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