Editorial

Turismo Regional, una paciente espera

Sólo falta poco más de un mes para que se inicie la temporada de verano.

Y hace un mes, se inició la temporada de cruceros que, a la fecha, ya cuenta con el arribo de tres naves, con más de 500 pasajeros que han recorrido diversos lugares turísticos, históricos y patrimoniales de la región; y a la espera que lleguen otros seis cruceros hasta marzo de 2024.

Sin embargo, y pese a que el verano es la mejor época para activar el turismo en toda su dimensión, lo cierto es que preocupa la falta de una estrategia que impulse este sector de la economía que, se quiera o no, representa una de las industrias pujantes y con mayor valor agregado para el desarrollo del territorio, debido a los diferentes servicios que forman parte de esta ecuación, como son alojamiento, servicios gastronómicos, tour operadores, artesanía y souvenirs turísticos, centros comerciales y de esparcimientos, museos y salas de arte, etc.

Sin duda, existen esfuerzos públicos y privados, muchas veces por separado, para validar a la región como un destino turístico. Pero se requiere más que “voluntad y buenas intenciones” para cumplir con dicho objetivo, sobre todo, considerando que Tarapacá posee una infinidad de atractivos turísticos históricos, patrimoniales, culturales y naturales que hacen de esta región un territorio único, para vivir y disfrutar de experiencias que no se encuentran en otros lugares de Chile y el mundo.

Por lo tanto, sería justo y necesario que se implementara una estrategia de turismo regional, junto con políticas públicas, tanto desde el gobierno como de los municipios, para recuperar y poner en valor aquellos atractivos turísticos que están en el más absoluto abandono, para potenciarlos como un producto turístico que le otorgue prestancia a la actividad turística como tal y, al mismo tiempo, permita el desarrollo de los territorios.

Asimismo, también resulta primordial el diseño y construcción de campañas de difusión y promoción que faciliten posicionar a la región no sólo en el resto de Chile, sino en países de América Latina por su cercanía, pero también en Norteamérica y Europa, cuyos residentes prefieren conocer lugares asociados al desierto y altiplano, para disfrutar del patrimonio histórico y la cultura viva.

Ejemplos de ello son los mismos turistas que, después de la pandemia, han llegado en cruceros hasta la región; y quienes destacan el valor que representa para ellos conocer lugares como Humberstone y Santa Laura, los Geoglifos de Pintados, visitar Pica, un oasis en medio del desierto o un espacio con naturaleza prístina como el Salar del Huasco; desconociendo que existen otros sitios de invaluable belleza que perfectamente podrían ser parte de otras rutas turísticas que, con mucho esfuerzo y tesón, distintos operadores turísticos están poniendo en valor para relevar la belleza de Tarapacá.

Enumerar cada uno de esos lugares sería un esfuerzo titánico, pero lo importante es saber que existen y que se requiere con urgencia una mirada y puesta en valor, para romper la monotonía que aqueja al desarrollo del territorio; y donde el turismo regional se ha transformado en una paciente espera, para lograr el despegue tan anhelado por el sector.

Ya no pueden existir excusas para el turismo, sólo hay que trabajar y avanzar mancomunadamente, para transformarnos en la “Puerta del Turismo del Norte de Chile”.

 

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